NUESTRA FILOSOFÍA

Si has sentido su llamada puede que entiendas LA PAUSA.
 
Pausa no se soluciona con más aplicaciones de tv de pago y no se encuentra en hoteles masificados a pie de playa.
La pausa te pide que dejes de lado el wifi, los emails, las falsas urgencias y los to do´s por un momento.
 
Pausa te pide no satisfacer todas tus necesidades a golpe de clic. No tener un supermercado debajo de casa, no gozar de todas las rallitas de tu cobertura, abandonar el mundo de la urgencia.
 
Creemos firmemente en el progreso y la tecnología, pero nuestra filosofía se basa en entender lo mejor de la vida como un equilibrio entre el progreso y la pausa, la liberación de la obsesión por la productividad.
 
Creemos en escuchar y conectar con la vida más sencilla donde todas las necesidades creadas por ese progreso aplastante no son escuchadas.
 
Creemos en la total libertad ocasional de concederse no hacer nada por un rato.
 
Creemos en alimentar la pausa de felicidad simple.
 
En la plenitud que vive en las pequeñas cosas.
 
En ir a recoger manzanas, nueces y setas y volver con moras, arándanos y castañas porque es la temporada correcta.
 
En perderse en el bosque en silencio sin ningún destino.
 
En los atardeceres existenciales de la montaña o los amaneceres de niebla y nubes bajo nuestros pies que dan la sensación de estar a la deriva en un mar infinito.
 
En los cielos estrellados tan extraordinarios y colmados que te hacen sentir justamente pequeño pero aliviado.
 
Ofrecemos alojamientos simples y acogedores que invitan a disfrutar de las vistas, salir a dar un paseo en el lado salvaje, tomarse unas cervezas al caer el sol, dormir una gloriosa siesta o leer un buen libro lejos del mundo.
 
Nuestras cabañas tienen cocina propia y todo lo necesario para animarse a cocinar por uno mismo, aunque también podrá encontrar dos mesones a 600m si no se siente tan inspirado.
 
También ofrecemos la experiencia única de aprender a hacer pan en nuestra casa restaurada del horno comunitario, con más de 300 años de antigüedad.
 
La región de los ancares lucenses proporciona el telón de fondo perfecto sobre el que practicar este experimento de deserción.
 
El paisaje salvaje, vasto, en muchas zonas virgen, tiene la tendencia de atrapar e inspirar al que lo visita.
 
La aldea donde nos encontramos, Cabanas Antigas, cuenta con apenas 10 habitantes que se dedican a cuidar a sus animales y labrar y cultivar sus campos para obtener lo que da esta tierra.
 
La sierra de los Ancares lucenses, declarada reserva de la biosfera en el año 2006, destaca por su gran biodiversidad y su paisaje surcado por profundos valles.
 
En ellos habitan todavía numerosos osos pardos, ciervos, corzos, lobos y algún urogallo.
 
Es una zona muy codiciada para los montañistas o amantes del senderismo.
 

Te invitamos a conocernos y dar un paseo por el lado salvaje.